Porción 41 Pinjas 2024 Continuación.
Celo es la palabra hebrea “Kanaut” (H7067), que es un adjetivo que aparece cinco veces en los libros de Moisés, haciendo alusión a que es una buena cualidad. Dios es celoso, y su nombre es celoso, como se menciona en Éxodo 20:5 y Éxodo 34:14. Shaúl dijo: “sed imitadores de mí, como yo imito a Yeshúa”; también comentó: “sed imitadores de Dios” (1 Corintios 11:1, Efesios 5:1). El celo verdadero se debe imitar, es bueno y digno de adquirir: el celo por el reino de Dios, el celo por la herencia prometida y el celo por la vida eterna.
En Juan 2:13-17, ¿qué está celando Yeshúa? ¿El templo convertido en mercado o el tipo de cambio fraudulento? Estos dos errores no representan el verdadero celo; es incorrecto el lugar y las acciones, aunque son necesarios para presentar sacrificios por los visitantes foráneos. “Los judíos” en el verso 18 se refiere a los líderes del templo, quienes, en lugar de enojarse o reclamar las acciones de Yeshúa, le piden que demuestre la autoridad con la que lo hace. Al no reclamar, piensan que Yeshúa tiene razón, pero, ¿quién lo respalda? En el verso 19, Yeshúa les responde que ser el primer mortal en alcanzar la eternidad le da la autoridad sobre el pueblo. Yeshúa cela la incapacidad de los líderes y la mala función sacerdotal en acercar al pueblo eterno con su Dios. Él demostrará el verdadero celo más tarde en esta misma fecha de Pesaj, al ofrecer su vida en sacrificio y resucitar al tercer día, acercando al Israel eterno con Dios. A Yeshúa eternamente se le ha otorgado el pacto de paz, redimiendo, perdonando los pecados y otorgando vida eterna al pueblo de Israel. Yeshúa verdaderamente tiene el sacerdocio eterno de Malkitzedeq, que mediante un solo sacrificio ha acercado de una vez y para siempre al pueblo con su Dios.
En Números 26:3, los nombres de la región en donde se está censando a Israel son “campos de Moab junto al Jordán frente a Jericó”. Los significados de estos lugares revelan el acercamiento del Mesías Yeshúa: “El fiador del Padre que desciende del Espíritu” (H6148, H4124, H3381 y H7306), y justamente cuando el pueblo tiene que ser censado para recibir la herencia prometida. El acercamiento del Mesías está censando a la casa de Israel y a la casa de Judá que viven en pacto, para que en el día final reciban la vida eterna. Las tribus por sus familias censadas son las mismas setenta personas que descendieron a la tierra de Egipto con Yaakob; es decir, la familia redimida de Egipto, la misma que recibirá la herencia. Fueron liberados de Egipto y más tarde recibieron una ley para servir a Dios y entrar en la herencia. Por tanto, si se tiene el testimonio de Yeshúa, redentor de la ley, y el testimonio de la ley, y aun no lo sabía, se es parte del pueblo de Israel. Yeshúa dijo: “Yo he sido enviado sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Sin embargo, ser un israelita o un hijo de Abraham no basta con tener su ADN. Mateo 3:9: “Las piedras al lado del Jordán” de las cuales comenta el profeta que Dios puede levantar hijos de ellas, estas contienen el pacto de la ley (Deuteronomio 27:2-3). Todos los redimidos, pactantes de Yeshúa, son el futuro Israel Eterno.
Siete familias de los setentas se extinguieron: de Simeón, Ohad; de Benjamín, Bequer, Gera, Ros y Hupim; de Aser, Isúa; y de Gad, Ezbón. Más Israel, hijo de Abraham, al adoptar a Menashé y Efraim, hijos de José, se fructificó con catorce familias, incluyendo la de Ozni de Gad. Se perdieron siete y Dios fructificó el doble. Lo mismo sucede en nuestros días a la casa de Efraim, escondida entre las naciones, que se multiplica como la arena del mar.
Cuatro situaciones y hasta una más, pero separadas, son recordadas en el censo del pueblo y en el censo aparte de los levitas. En Números 26:9, los eventos de Datán y Abirán; en Números 26:19, Er y Onán; también en Números 26:33 se nombran las cinco hijas herederas de Tzelofejad; y en Números 26:46, Sera, la mujer más longeva de Israel. Y la última en Números 26:61, los hijos de Aarón, Nadab y Abiú. ¿Por qué nombrarlos entre los censados? Si el censo es para la repartición de la herencia y representa el día del juicio con la repartición de la vida eterna, todos los rebeldes y opositores de la ley en ese día reconocerán su error, pues Dios dará la retribución a todos. Las cinco hijas de Tzelofejad, como los hijos de Koraj, no son juzgadas por los pecados de sus padres y son retribuidas conforme al caminar de su vida en pacto. Que sean mujeres o mayores todavía, una mujer extranjera es correcto que sea retribuida su vida en pacto. Asher es padrastro de Sera; como las cinco hijas, ella también recibe parte de la tierra. Sera, desde que entró a Egipto en el vientre de su madre hasta el censo para recibir la herencia, ha alcanzado la edad de 250 años. Su vida es un simbolismo del mortal que recibe la vida eterna. La mujer que descendió a Egipto y regresó a la Tierra Prometida es la profecía de la futura nación eterna de Israel.
Vivamos una vida en pacto, participando de los servicios en los tiempos de Dios. En Números 28:2, a Dios le complacen los sacrificios hechos de forma agradable y en los tiempos determinados. Aunque el tercer templo será reconstruido con el Mesías, hasta ese tiempo se presentarán los sacrificios. Hoy podemos complacer a Dios con nuestra vida en obediencia escuchando su ley renovada por el Mesías. Todos los días por la mañana y por la tarde, todos los sábados semanales del año, las lunas nuevas de los meses, la temporada de siete días de Pesaj (siendo Shabbat el primero y séptimo), el día completo de las primicias, y la temporada de ocho días en Sucot (siendo Shabbat el primero y octavo día). El hombre más sabio dijo que para todo hay un tiempo; tenemos nuestro tiempo mortal y hoy Dios nos da sus tiempos, en los cuales demostramos amor y hasta el verdadero celo.
Shalom.
