Deuteronomio 1:1-5: Desde el inicio encontramos palabras proféticas. Moisés empieza con la narración del lugar en donde el pueblo renueva el pacto "al lado del Jordán", pero Moisés entrelaza ambos lugares, el de la renovación y el del pacto, al decir "en el desierto", y una vez más "el Arabá", lugar de la renovación, y "frente al mar Rojo", el lugar del pacto.
¿Qué mensaje nos quiere decir Dios con esto? ¿Acaso no habla de la oportunidad del verdadero cambio y la posibilidad de retornar al pacto? Durante la historia, la nación de Israel se extravía, olvida los mandamientos, ha dejado el pacto y ha abandonado a Dios. Pero, en su grande amor, nos ha dado la Palabra que emana de Él, para darnos la oportunidad de volver a Dios, a sus promesas y a su reino.
Deuteronomio 18:15-16: Profetiza el acercamiento del profeta enviado, no solo lo describe como israelita que nace de alguna de las tribus, sino que precisa que es de la tribu de Judá. Además, tiene una peculiar cualidad, la de Moisés. Es un distintivo que lo diferencia de los demás profetas: "Dios habla directamente con él, lo que le da la capacidad del mayor discernimiento de la ley". Hablar es importante en la vida por la comunicación, para expresarnos y, más aún, para la realización de compromisos, así como es de importante la palabra de Dios en su juramento.
(Éxodo 4:10): Moisés no es elegido por Dios por su capacidad de comunicación; después de tanta negatividad en sacar al pueblo de Egipto, Dios le concede la ayuda de su hermano Aarón, el elocuente, que solo habla la palabra de Moisés. Es una figura de Dios y de su enviado: Dios es quien manda a quien Él quiere con la capacidad de expresar Su palabra.
Sin embargo, lo importante no es solo la capacidad de hablar, sino, aún más, saber escuchar. Dios escucha la necesidad del pueblo y envía al líder con la capacidad de comprender Su palabra y la capacidad de hacer oír dicha palabra. "Shamá" y "azan" son palabras hebreas para oír y prestar atención; estas son utilizadas en el texto para definir a la Palabra enviada que debe ser escuchada y producir el cambio verdadero.
Isaías 1:10: El profeta compara al pueblo de Israel con las naciones pecadoras que cayeron en el juicio por dejar de escuchar a Dios, porque Israel caminaba por el mismo camino. Pero, Dios ha dado la oportunidad de corregir su camino, con el envío de la Palabra que los hará escuchar. Isaías 1:18-19: El Mesías Yeshúa, en su sacrificio, ha perdonado los pecados y renueva el pacto para que aprendamos la justicia. Esta es la narración de "Devarim" y el porqué del último libro de la ley. La explicación del pacto por el profeta enviado para ser oído y hacer que el pueblo vuelva al pacto de obediencia inquebrantable, para cumplir el juramento hecho a los patriarcas de un reino, por el más grande amor: el sacrificio de la Palabra enviada, la Salvación de Israel.
Se mencionan cinco lugares, de los cuales solo dos se mencionan en la narración del viaje: "Hatzerot y Parán". Números 12:16 pone en primer lugar de la ruta rumbo a la herencia a Hatzerot, donde los profetas Miriám y Aarón se quieren apropiar de la cualidad única del profeta Moisés, la cual solo el futuro Mesías tendrá (Números 12:8).
En el desierto de Parán (Cades), 12 jefes fueron enviados a explorar la Tierra; 10 de ellos hicieron crecer la falta de fe nacional y la rebeldía de heredar la tierra por su cuenta, siendo este el único tema que narra la maldad del pueblo.
Si el entrelazar estos lugares "de este lado del Jordán" y "junto al mar Rojo" deja el mensaje de renovación al escuchar la Palabra, Hatzerot y Parán nos alertan, pues entre el recorrido habrá falsos mesías y opositores a la fe, a la ley, a la herencia y al reino.
Así también, los lugares muestran la transición de la renovación de la vida en pacto: Parán - relucir, Tofel - baño de cal y Labán - blanco (Isaías 1:18).
Hatzerot, el único con una traducción distinta a los demás, habla de la cualidad única del verdadero Mesías, quien explica y nos hace obedecer la ley. Hatzerot se traduce como "Tocar el shofar" (1 Corintios 15:52). Gracias a Dios y por la cualidad del Mesías, su pueblo recibirá de la herencia la vida eterna. Dizahab - de oro.
Estas palabras fueron explicadas de este lado del Jordán (Deuteronomio 1:5) en la fecha del año 40, mes 11, día 01 (verso 3), después de la derrota de los dos reyes amorreos (verso 4), y se dice que son 11 días desde donde se pactó hasta el lugar donde fue quebrantado. Sin manipular el texto, pues Dios le dijo a Moisés en Deuteronomio 1:37: "No habrás de venir ahí". Pero medite: Moisés, Abraham, Enoc, Adán, entre muchos otros, recibieron la herencia por la fidelidad en su caminar, la cual se les consideró como mérito, pero algo más faltaba. La venida del Mesías que, en su sacrificio, ha dotado del espíritu para oír.
El adquirir las primeras dos herencias y media es lo que representa la primera primicia mecida de entre la humanidad a vida eterna. Es el motivo para considerar que Moisés está dentro de la herencia gracias a la Palabra que vino y resucitó.
Juan 1:14: Del griego "logos" se traduce como "Verbo" por asignarle un nombre, pero la verdad es que es el sustantivo "palabra", ya que el Mesías Yeshúa tiene la capacidad de discernir la voz de Dios y también la capacidad de hacer que el pueblo pueda oír esa palabra.
Mateo 26:75: Un ejemplo es Pedro, que, por temor a ser sentenciado con Jesús, negó tres veces ser partícipe de la Palabra. ¿Qué hizo que Pedro cambiara totalmente? Hechos 3:11: Pues en menos de 2 meses lo vemos en la cercanía del Templo, hablando sin temor ante el pueblo de aquella Palabra. Ser testigos de la resurrección a vida eterna del Mesías es lo que abre todo oído duro y corazón de piedra.
La fecha 40.11.01 relata al Padre(1) que envía la redención poderosa(11) por haber abandonado el pacto de su ley(40). Que sean 11 días desde el lugar donde se pactó hasta el lugar donde se quebrantó, revela la necesidad del envío de la Palabra hecha carne, aquel profeta con el gran discernimiento de la ley, y que, en su completa obediencia hasta la muerte, ha fortalecido a todo el pueblo en obediencia eterna al pacto y a Dios. Solo resta decir: "¡No temáis! Ya que Adonai vuestro Dios, Él es quien lucha por vosotros".
Shabbat Shalom.