Porción 01 Bereshit 5785


La primera porción de la Ley me recuerda al primer semestre de la universidad, pues contiene un resumen completo de toda la carrera, lo cual define nuestra aceptación y disposición hacia el curso de estudio. Si desde el comienzo se cree de verdad que “Dios creó los cielos y la tierra”, no se tendrá ningún escepticismo hacia toda la Palabra de Dios. Esta porción completa relata hechos de miles de años y cómo todo lo que al principio era muy bueno terminó en el primer evento apocalíptico de la humanidad. Así, los primeros conocieron a Dios y su pacto, lo quebrantaron, recibieron su llamado mesiánico al arrepentimiento y, finalmente, el juicio.


Los nuevos estudiantes, desde esta primera porción, son enseñados en el plan redentor de Dios, siendo amonestados y corregidos, con la oportunidad de volver a ser la primera buena obra en el llamado mesiánico de Yeshúa. “Así como por el pecado de uno vino la condenación a todos los hombres, así también por la justicia de uno vino la justificación de la vida a todos los hombres”.

Todos los que comenzamos una nueva vuelta en el estudio de la Ley no volvemos a repetir lo mismo, el conocimiento es muy vasto. Cada palabra y cada letra tienen un enfoque diferente. Además, de año en año, nosotros mismos somos diferentes, en el crecimiento de la justicia con rumbo a la perfección, gracias a la Palabra redentora que vino al mundo.


Bereshit es la primera palabra de la Ley: “En el comienzo”. Dios dictó a Moisés la Ley e inició con la segunda letra del abecedario, “bet”. Esta letra simboliza a la familia; si en el último día Dios creó al hombre, todo lo primero creado en los cinco días es para su desarrollo potencial. ¿Qué fue lo que sucedió? 


En Génesis 1:31, Dios vio que toda la creación era muy buena, y en el transcurso de 1,558 años, en Génesis 6:5-7, dijo que la maldad del hombre era muy grande y se arrepintió tristemente de haberlo creado. ¿Por qué la humanidad no desarrolló dicho potencial? Por olvidarse de Dios quebrantando el pacto, andando en pecado sin arrepentimiento.


Desde el primer día, Dios creó la Luz; esta luz no es originada ni emitida por las lumbreras creadas el cuarto día. La luz del primer día es el plan redentor de la humanidad.

¿Por qué no fueron redimidos los antediluvianos? La Redención existe; Dios no juzgaría sin una ley y sin la luz, es decir, sin la oportunidad de volver a Él y al pacto. El hecho es que, hasta los que tienen que hacer el servicio de la ley (los hijos de Dios), prefirieron la idolatría y el abandono de Dios. Génesis 6:2: “tomar mujeres preferidas” es un evento similar al de Números 25:1-2. El enorme pecado de la idolatría es la única arma potencial contra el pueblo de Dios: que el pueblo abandone el pacto desperdiciando su redención. Lucas 17:27: “comer, beber, casarse” ¿cuál es el pecado? sino el culto idolátrico con estos aspectos.


En la antigüedad, tuvieron a Noaj. Si bien no fue visible para todos o sino hubo una campaña de arrepentimiento, fue más que suficiente los 100 años de construcción del arca para poner en sus mentes la investigación de su propósito. Cual mensaje profético o mesiánico, no fue aceptado por todos, solo por Noaj.


Otro evento similar ocurrió en la creación del huerto Eden (delicia) donde Dios estableció a Adam, un lugar maravilloso con abundante alimento para el cuerpo y, sobre todo, para la mente, que fluía como sus ríos en cuatro direcciones de la tierra. Adam fue puesto para preservar la delicia aquel abundante alimento del espíritu, con el mandamiento de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. El engaño de un agente externo (serpiente) y la codicia misma los llevaron al exilio del Edén, siendo expulsados con maldición a 100 años desde su creación. 


¿Acaso no le preocupa a Adam volverse a Dios? Desde su pecado, Adam conoció su vergüenza, corrupción y mortalidad ante la presencia de Dios. Reconoce la necesidad de adquirir la santidad mediante la bondad y amor de Dios en el transcurso de su vida mortal, enseñando a su descendencia lo que deben hacer. Sus hijos sacrifican las primicias y hablan con Dios (Génesis 4:4; 26). Enseñó todo mandamiento de la ley para caminar los caminos de Dios (Génesis 5:22). Tienen profecía, Dios habla con los descendientes de Adam (Génesis 5:29). Noaj es justo e íntegro, pues camina con Dios.  

Sin embargo, la mayoría de la humanidad no considera la existencia de Dios ni sus caminos, tan pronto se olvidaron del Dios creador de los cielos y la tierra.


Isaías 45:18 ¿Quién es el Señor, el Dios creador? La Ley enseña que H. (HaShem “El Nombre”, se utiliza para no profanar Su Nombre) es nuestro único Dios (Deuteronomio 6:4) El Mesías Yeshúa enseñó lo mismo en Marcos 12:29: solo hay un solo Dios. Más el actuar de Dios según la Ley es a través de sus enviados: el primer hombre Adam, Noaj, Abraham, Yosef, Moshe, David, Ciro, Yeshúa, por decir algunos. La lista es interminable. 

Es verdad “Ciro”, el rey persa, es un enviado de Dios (Isaías 45:1). Es un “mashiaj” que traducido es ungido, es decir, Ciro ha sido investido para ser una extensión de Él, ejerciendo Su voluntad. El sacerdocio de Aarón y sus hijos ejercen funciones de Dios, como expiar los pecados; ellos también son ungidos.


Dios otorga poder, autoridad y sabiduría a sus ungidos para llevar a cabo la encomienda; en el caso de Ciro, el rescate de la servidumbre de su escogido Israel (Isaías 45:4), la reedificación de Jerusalén y la libertad del pueblo gratuitamente. (Isaías 45:13). Esta es una clara analogía, como muchas otras, del Dios PADRE con el Mashíaj redentor de Israel: solo hay un Dios quien envía a su ungido a hacer su voluntad.


¿Y si su Ungido, una extensión poderosa y sabia enviada por Dios, ha sido Él desde la creación? Juan 1:18 comenta que a Dios nadie le ha visto; el único que lo ha visto ha sido el enviado. En la Ley en más de una ocasión hay mortales viendo al Señor: Abraham, Yaakov, Moshe, Aaron e hijos, y los ancianos. Sería un error tratar de espiritualizar o decir que todos estos eventos fueron en profecía. ¿A quién han visto en realidad? ¿No sería a la extensión Poderosa de Dios, Yeshúa, su Ungido?


Juan 1:1 relata que desde la creación del Mundo ha sido su Palabra, es decir, un Ungido investido a hacer la voluntad de Dios con poder y autoridad. Esto define que “la palabra era con Dios y era Dios”, el ungido es el creador de la tierra por la investidura del PADRE.


Génesis 1:3-5 En toda construcción o elaboración de algo es necesario tener un plan, y más aún cuando se trata de un desarrollo autosustentable como la tierra y la humanidad, cuyo propósito es producir hijos de Dios. Aquella Luz es el plan perfecto de vida para los hombres, en el sacrificio más agradable a Dios, quien otorga de una sola vez y para siempre el perdón por haberlo olvidado y quebrantado su pacto, dándonos la oportunidad de renovarlo y volver a Él. “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada (Pacto), la gracia y la verdad  (la redención y renovación del Pacto eterno) vinieron por medio de Yeshúa, el ungido de Dios”. La humanidad y la creación no están perdidas, desde el primer día se revela el perfecto plan de salvación.


Romanos 8:19 El escritor de la carta enseña que toda la creación de Dios debe cumplir su propósito, que sería producir hijos de Dios. 

Romanos 8:20-21 La desobediencia a Dios y al pacto acarreo maldición a la creación y a su propósito. Los hijos nacen del dolor intenso de su madre, y su alimento del gran esfuerzo físico del padre. Pero gracias al amor de Dios, el día uno ha sido dado como la esperanza de la humanidad, “La vida es la luz de la humanidad”

Romanos 8:22-23 Ahora la maldición continúa, pero sabemos que el acercamiento de la Luz nos dará la vida. El detalle es, ¿quien quiere fabricar su arca?, ¿Quien quiere ser tomado de la mano por ángeles para salir de la destrucción? ¿Quién quiere oir y guardar la redención de la Luz? 

Romanos 8:24-25 “En esperanza” está la seguridad que la creación producirá a los hijos de Dios, “salvos” para escapar del peligro volviéndonos a Dios y al pacto. 

“Lo que ya se está viendo” es la redención, libertad y vida que emite la Luz del Mesías Yeshúa, brillando en su remanente (Isaías 10:22). Aquellos que aguardan la manifestación eterna de los hijos de Dios, esperando con paciencia.

Romanos 8:28-30 El plan creado desde el día uno (Luz) es una disposición del Creador para cumplir el propósito de ser hijos de Dios. La eternidad de la humanidad está en la eternidad del ungido enviado del PADRE, quien hizo y llevó el plan de la Luz. Los elegidos desde el día uno, llamados a la redención y a la muy cercana eternidad, según el propósito de la creación, la familia de Dios.


Shabbat Shalom 

Entradas más populares de este blog

Porción 40 Balak 2024

Porción 07 Vayitze 2023

Porción 41 Pinjas 2024