Porción 04 Vaiera 5785


La porción
Vaiera, que se encuentra en el libro de Génesis, nos presenta momentos cruciales en la vida de Abraham, especialmente entre los 100 y 133 años de su existencia. A través de esta sección, se revelan eventos de gran importancia teológica, como la visita del Señor a Abraham, para el anuncio del nacimiento de su hijo Isaac, y el episodio conocido como la akedat Yitzjak, o el sacrificio de Isaac, que es considerado una de las pruebas más grandes de la fe de Abraham, al igual que su mérito. Este relato, además de tener un profundo significado histórico, se interpreta dentro de un contexto mesiánico, lleno de analogías que apuntan a la figura del Mesías sufriente. La revelación divina a Abraham no solo trata de promesas y pruebas, sino que también anticipa el sacrificio redentor de Yeshúa, ofreciendo enseñanzas fundamentales sobre la fe, el pacto y la salvación. A lo largo de este análisis, se explorarán las implicaciones espirituales y simbólicas de estos eventos, así como su relación con el futuro cumplimiento del renovado pacto en el Mesías.


Capítulo 18 de Génesis. 

El Eterno visita a Abraham en el encinar de Mamré, a la hora más alta del sol. Abraham divisa a tres hombres y, prosternándose ante ellos, les pide, apelando a la gracia, que acepten su invitación a descansar y comer un trozo de pan para restaurar sus fuerzas. Ellos aceptan diciendo: “Así habrás de hacer, como has dicho”.


Sin embargo, Abraham no les dio solo un pedazo de pan; por el contrario, preparó todo un banquete con la ayuda de Sara y un mozo. Hizo una cantidad exorbitante de pan, utilizando unos 22 litros de harina para tres personas, además de ofrecer crema, leche y un ternero escogido y tierno.


Abraham permaneció de pie, cerca de ellos, debajo del árbol, mientras comían. Entonces, los tres hombres dijeron: “¿Dónde está Sara, tu esposa?”. Y él respondió: “Ella está en la tienda”. Solo uno de los tres añadió: “Volveré, volveré a ti en este tiempo el próximo año, y Sara, tu esposa, tendrá un hijo”. Sara escuchaba desde la tienda y, cuestionando cómo una mujer de 90 años podría dar a luz sin regla, esbozó una risa de incredulidad para sí misma.


A partir de ese momento, se revela que uno de los tres, quien había prometido regresar para el nacimiento del hijo, es el Eterno. Abraham entendió que el Eterno lo había visitado, como está escrito, cuando apelaba por Sodoma ante la falta de cinco personas justas.


El Eterno cuestiona a Abraham sobre la risa de Sara, diciendo: “¿Hay algo imposible para Dios?”. Y refuerza nuevamente su promesa de regresar para el nacimiento del hijo. Sara negó haber reído, pero el Eterno le corrigió diciendo: “Sí, te has reído”.


¿Cuál es el propósito de la visita a Abraham?

¿Por qué tres visitantes?

¿Eran los visitantes desconocidos para Abraham y viceversa?

¿Por qué se detalla el lugar y la hora?

¿Qué significa que "fortalezcan su corazón"? ¿Acaso los vio muy necesitados y cansados?

¿Qué pensaba Abraham al prepararles tanta comida?

¿Por qué se repite el verbo "volver"? ¿Qué implica la frase "Volver habré de volver"?

¿Qué representa escuchar desde la tienda? ¿Estaba Sara espiándolos?

¿Por qué Sara miente y el Señor solo la corrige?

Abraham ve claramente a tres varones, lo que indica que el Señor se le aparece en la figura de un hombre. Pablo en 2 Corintios 15-5-8 comenta que el Mesías Yeshúa ya resucitado, se les apareció a los 12 discípulos en la figura de hombre, es decir, tal y como lo conocieron en vida. Aún, después de ascender al cielo, se apareció a Pablo en la misma figura humana.

Ellos no eran desconocidos para Abraham; él los reconoce y al acercarse se postra ante ellos. Mediante la gracia, es decir, ellos también conocen la conducta de Abraham, la cual, si les parecía favorable, aceptarían su invitación para descansar y comer con él.


“Cuando calentaba el día”, es la hora en que el sol está en lo alto, dando la mayor claridad del día, revelando que el día de la luz ha llegado para el pueblo que está en tinieblas, con el nacimiento del Mesías redentor que viene a su pueblo, revelado en las profecía de Isaias en las siguientes citas (Mateo 4:16, Isaías 9:6, Lucas 2:27-32). 


En lo simbolos paleohebreo, el término “encinar de Mamré” alude a la enseñanza que añade las promesas por la aflicción del justo. Cuando el Eterno visitó a Sara el día del nacimiento de su hijo y el día de la prueba con su akedat, le fue revelado a Abrahan la primera visita del Mesías Yeshúa con la misión de redimir y renovar el pacto olvidado mediante su sacrificio. Esta es la enseñanza fundamental de la porción Vaiera para los hacedores del pacto renovado.


En Génesis 18:4-5, no se trata de que Abraham percibiera a sus visitantes como muy cansados o necesitados de alimento; más bien, su hospitalidad refleja el gozo de recibir la visita del Señor. (Mateo 21:8-9) Es como cuando llegan familiares o amigos lejanos: nos esforzamos por hacer su estancia agradable. “Haz así como has dicho” los visitantes lo dejan proceder con las acciones de Abraham, pues estas son representativas de los hechos del Mesías redentor, lo que aumenta la confianza y la esperanza del futuro reino de Israel con su Mesías Rey.


El hecho de que los haya dejado debajo del árbol no implica desconfianza de parte de Abraham. Más bien, él moraba en tiendas y no poseía un lugar fijo para recibirlos. Estos lugares bajo los árboles no es una especie de idolatría, sino que son significativos para Abraham, como lo fue el tamarisco que plantó más adelante. La expresión “Recostaos bajo el árbol” sus símbolos revelan, el cambio verdadero que produce el renovado pacto bajo la señal de identidad, la fe del Justo. Siendo la fidelidad del justo, la que nos hace volver a un pacto que no se volverá a quebrantar, pues es lo que nos conduce a las promesas, a la herencia de la Tierra y a Dios PADRE.


En Efesios 2:1-7, la carta detalla el estado de anemia espiritual en el que se encontraban la Casa del Norte y la Casa del Sur (israelitas y judíos). Sin el Pan de Vida, vivían sin pacto, en pecado y enfrentando su resultado de muerte. Sin embargo, el gran amor de Dios y su inmensa misericordia nos dio vida a través del sacrificio y la resurrección del unigénito Mesías Yeshúa, sellando a quienes recibirán las promesas. El Señor “miró” proveyó del cordero que inició la fuerte expresión amor a su pueblo, para nunca más volverlo a dejar. 


“Fortalecer el corazón” aparece una sola vez en la Torá. La necesidad de bienestar y energía es propia del ser humano, y Él la llevará a cabo una sola vez y para siempre, el día que nazca en la tribu de Judá, en la ciudad de Beit-Lejem (Casa de Pan), como señala Miqueas 5:2. El Mesías Yeshúa se hizo necesitado de pan para suplir la necesidad del Pan de Vida de ambas Casas de Israel.


En Génesis 18:6, las "tres medidas" (tres seim) representan una cantidad enorme de pan para tres personas, aproximadamente 22 litros. Abraham medita en la necesidad del Pan de Vida para su descendencia y en el crecimiento del Evangelio, es decir, el crecimiento del recién renovado pacto por medio del Mesías en su pueblo (Mateo 13:33). Además, el hecho de que Abraham no mencionara un efa, sino tres seim (cada seah equivale a un tercio de efa), resalta que el número tres es representativo de la señal del Mesías Yeshúa. (Mateo 12:40)


La palabra shalosh (tres) en símbolos paleohebreo (shin, lamed, shin) define: el cambio mortal en la enseñanza del pacto y el cambio eterno, revelándose a través de su venida como hombre, su sacrificio y su resurrección eterna, como le dijo a Abraham, “Volver, habré de volver”. Él es la primicia, la gavilla mecida, y todos los que vienen después de Él son sus primicias de Pan. Por otro lado, “seah” revela el fuerte compromiso de amor; el pacto  jurado a  Abraham, que nunca olvidará, y que asegura la herencia prometida, preparado desde la creación del mundo para su cumplimiento. (Isaías 49:15-16, Jeremías 31:35-36).


En Génesis 18:8, el mandamiento de no cocer al cabrito en la leche de su madre (Éxodo 23:19; 34:26; Deuteronomio 14:21) alude a no retener las primicias, los primogénitos ni los diezmos. Desde el octavo día, el sacrificio es aceptable como ofrenda.


“Crema, leche y ternero” tienen simbolismo adicional al tres. Estos tres elementos revelan la necesidad de los dos testimonios para formar parte de su descendencia (Apocalipsis 12:17). “Crema” representa la redención del Mesías en el amor de Dios; la “leche” simboliza la vida en la renovación del pacto, y el “hijo de la vaca” representa que, al tener ambos testimonios, llegaremos a la Casa en Heredad en el inicio del Reino. 


En Génesis 18:9-10  “dijeron a Abraham”: ¿Acaso los tres preguntaron al mismo tiempo por Sara? En el siguiente verso, uno solo le dijo: “Volver, habré de volver”, y hasta el verso 13 se revela que es el Eterno quien habla.

En el capítulo anterior, en Génesis 17:1, solo el Señor se le aparece a Abraham para establecer su pacto. Ahora lo visitan tres, tenían que ser los tres en un mismo pensamiento, debido al mensaje de la futura visita redentora del Mesías siendo esta su señal. Revelándose más tarde que sería Él quien vendría, no solo en el nacimiento de Yitzjak, sino también para el nacimiento de su nación. (Isaías 66:8)


“Estar en la tienda”: Sará tiene su propia tienda (Génesis 24:67), pero más que un lugar para cubrir la necesidad humana de protección, dormitorio, comedor o área de descanso, la tienda es un lugar de estudio, oración, meditación, recibimiento de profecía y discernimiento de la ley, en comunicación constante con Dios y todos los utensilios dentro de la tienda deben tener este fin. En Génesis 25:27 Yaakov  es un “morador en tiendas”, lo que no quiere decir que sea un “nini” (joven desempleado), sino que él estudia y discierne la ley. “Tiendas” en plural, no solo estudia en la tienda del padre, sino también en tiendas de maestros de la Torá. 


A Bilám le fue revelado diciendo: ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel! Como arroyos están extendidas, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por el Eterno, Como cedros junto a las aguas. (Números 24:5-6)


El cambio del nombre es debido al logro obtenido. En la contienda al lado de Dios, Yaakov es nombrado Israel. Por lo que habitar en la tienda (ohel) es estar en la búsqueda de la  obtención del logro, que sería encontrar la morada (mishkan). Habitar en la tienda es un espacio temporal que representa el paso transitorio rumbo a la herencia eterna, y siempre al lado del Señor.

“Áloes” tiene la misma raíz que tiendas (ohel) con el significado de resplandecer. Ser “plantados por el Eterno” revela lo indica la porción Vaiera, la visita del Mesías retenedor para brindar esa oportunidad de alcanzar dicha herencia en la renovación de pacto.


Salmos 45:7-8 demuestra la hermosura y valentía del Mesías ungido y primogénito de Dios en la búsqueda de su pueblo, que sus vestiduras exhalan olores de mirra y áloe, demuestran sus hechos en la tierra en su sacrificio, para perdonar, redimir y liberar de la muerte, del exilio y del pecado a todo la nación de Israel. El sepulcro no le pudo retener, resucitó al tercer día con estos olores, dando vida Eterna a todo aquel que en él confía. (Juan 19:39)


Ahora Sara está escuchando desde la tienda. La nación de Israel debe escuchar el evangelio Mesíanico, retornando a Dios y su pacto para alcanzar la herencia. 

En Génesis 21:6 “me ha hecho reír” es la palabra hebrea “tzejok” (H6712) que proviene de la raíz risa “tzajak” (H6711). Sara explica el tipo de risa provocada por escuchar que será madre a sus 90 años, un evento absurdo para alguien que no tiene menstruación. Lo que le provocó hilaridad mezclada con duda y reserva.


El escuchar que el Eterno, Dios, Señor y Creador de la tierra es el Mesías Redentor causará en algunos este tipo de hilaridad. Escuchar que el Mesías Redentor es un ser eterno que se despojó de ella para venir como hombre a la tierra y dar su vida en sacrificio para expiación de su pueblo causará en otros burlas. Escuchar que Yeshúa es el Mesías resucitado y está a la diestra del Padre esperando su venida como Rey causará en algunos escarnio mezclado con ira. Mas Dios les responde en Génesis 18:14 ¿Hay algo difícil, misterioso, maravilloso o extraordinario (“pala”) para Dios?


(2 Samuel 1:26) El amor que siente David a Yehonatan lo describe como “maravilloso” (la misma palabra hebrea “pala - difícil”) un amor sorprendente mayor al amor de las mujeres. Yehonatan le es leal más que a su propio padre y rey, expone su vida en peligro de muerte por David y no se aferra al trono de su padre, sino que creyó que Dios eligió a su amigo como el rey. Yonatan le demuestra su amor en lealtad, humildad, fe y sacrificio. En disposición a actuar en favor de lo correcto, incluso en circunstancias difíciles, que lo convierte en un ejemplo de integridad y amor desinteresado.

“El amor de las mujeres” alude a que la nación de Israel no había podido demostrar este tipo de amor, hasta que El Mesías lo demostró primero, soportando la humillación, el sacrificio, siendo leal a la encomienda de Dios. No le importó despojarse de su eternidad para, en ese maravilloso amor, adquirir a la nación de Israel.


(Gén 18:15) La negación de Sara de su risa y la confirmación del Señor, revela a algunos de la casa de Judá que niegan precisamente este acto maravilloso de amor, mas esto fue necesario para la salvación de la casa de Israel escondida entre las naciones aparentemente como gentiles. Y después la salvación de todo Israel. (Romanos 11:25-27)


La visita del Señor y todas las acciones del profeta Abraham, profetizan la próxima vista del Mesías, a un pueblo necesitado de luz y de pan, necesitado de la fe para nunca más olvidarse de Él, siendo merecedores de su herencia.


Shalom.


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